domingo, 22 de agosto de 2010

tarde de domingo

hoy día tenía una lista interminable de cosas que hacer, entre ellas buscar unos discos de música andina en un mueble que no abría yo creo que hace más de 4 años.
espérate que mi sorpresa fue grande cuando me encontré unos cassettes del año de la pera, muy parecidos a unos que grabé por allá por el año 2003, cuando me creía no sé que güeá y andaba con una cámara de video pa todos lados. te acordai?
bueno, la cosa es que me cagué de la risa toda la tarde mirando como, con una paciencia admirable, posabas y seguías todas las imbecilidades que se me ocurrían.
hay una clase completa de la corvalán, una clase de salsa dirigida por la vero, una exposición de la disgrafia, varios carretes de aquellos en la cancha, unos jóvenes de la usach, uno que otro personaje añejo del peda, un carrete en el entrelatas, el primer día del tatuaje de la pía y varias otras miles de cosas que espero alguna vez en que el tiempo y la tecnología nos acompañen, podamos sentarnos a mirar y recordar.
ese fue el mensaje que dejé en el muro de la pauly hace aproximadamente 5 minutos. parece que se recordó de todo, porque recibí una respuesta inmediata, y como no, si ese tiempo que quedó registrado bajo el lente de una cámara no fue en vano uno de los más soleados. eramos tan pendejas, tan lindas, tan cómplices.
es todo super raro. yo con mi polera a rayas rojas y negras (mi favorita, por cierto), en ese tiempo el 90% de mi ropa era negra, el otro 10% se dividía entre el rojo y el blanco.
no sé por qué tenía la manía de irrumpir en la privacidad de los demás. era como un vicio. yo cacho que el primer docurreality de un puñado de pendejas picás a pedagogas con un montón de sueños y pajas que alomejor nunca se cumplirían. pero no importaba. porque había sol. y ese pasto que nos protegía como una burbuja del tiempo que nunca llegaría. ese tiempo de ser adultos. de ser presos de las palabras que en ese tiempo sólo repetíamos como un dogma incesante. un mantra lleno de errores incorregibles.
como otra cápsula independiente, aparezco yo en un barucho de brasil, con el seba, mi primo ricardo (en ese tiempo no metalero), y el diego, que me llamaba "mi palomita" y me juraba amistad incondiional. ese día había sido triste, la mamá de la pía había decidido dejar este mundo y yo, de entre la penumbra del humo del cigarro y otras drogas blandas, admiraba y calaba hondo en mi alma como buscando una respuesta a todo lo sucedido. años más tarde que diferente habría actuado.
bueno, al final da lo mismo si la luminosidad de las imágenes son innegables. que lindo recordar esos días, esos sueños donde me sentía la más libre de todas y mis ojos ya no podían más de ansiedad, de sinceridad.
quién advertiría todo lo que se vino después. tanta agua abajo de mi puente.

día 17

estamos bien en el refugio los 33.

martes, 27 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

Mario Sergio Escobar Yáñez

hace un tiempo atrás escribí unas palabras bien crudas acerca del como una tiende a santificarlo todo cuando la muerte está cerca. no me arrepiento. pero las ablando.
no sé, es todo tan raro. digamos que llegué a la conclusión de que estos son los momentos en los que me gustaría tanto pensar como todos. mas simplecito. sin tanto tapujo y tanto pero.
la muerte de mi agüelo me dejó un ramillete de dudas y astillas mentales que son un dolor escalofriante al momento de pensar que otra gente que amo pasará por el mismo dolor de sentirse morir. y no quiero. y es inevitable que se me venga golpeante el recuerdo de otros tantos que vi partir. y mi julio, que lloro siempre cuando estoy frente a un cajón.
chao agüelo. te fuiste mirandome fijo y remeciendo todo lo que en el alma se me aloja negro, como diciendo mira, esta es la muerte verdadera, la que un día te llevaría aunque parecieras el hombre más fuerte y seguro de todo y de todos.
Mario Sergio Escobar Yáñez (Q.E.P.D)
Esposo, papi, agüelito.
3 de Julio, 2010

(y aunque nicagando lean esto, gracias a los que estuvieron con nosotros en la pena y la partida.)

viernes, 4 de junio de 2010

un día como hoy (o como otro)

un día de invierno en primavera, donde pocas veces se busca el tránsito y se dibuja la perpendicular a lo que no conocemos y nunca llegará.

yo me digo que es tan difícil no recordar las escamas y lauchas recorriendo las paredes. las fibras de la cama. y me digo también que la pena se baja con la lluvia y se queda impregnada a los zapatos. a la vida. y flotamos cual colilla en medio de las aguas estancadas de santiago. viéndonos mudos. cegados de manos y pies.

hay que darse al cambio.

botarse en la lluvia.

arremangarse los puños y partir en medio de la nada, con todos.

y si ya en un caso extremo se forma el coágulo, nos visitamos entre dientes, relinchando viento y contraviento de las ánimas. vulgarizando contenidos tácitos y nos damos una sonrisa a contrapelo. para no ser menos.

siempre la causa es tan noble, justificada ya de entrada.

me extiendo por sobre los tiempos, cubriendo ya mi cara y mis muñecas para que no entre el frío ciudadano y mal intencionado. entonces, espero.

domingo, 4 de abril de 2010

ando en el caparazón.

sábado, 6 de marzo de 2010

involucionando tras la pérdida de la moral


el 27 de febrero del año 2mil10 estaba yo durmiendo como una bebé en mi camita. me despertó el tembleque y bajé como flash hasta mi, previamente determinada, zona de seguridad. esperé que pasara, pero no pasaba ná, muy por el contrario, cada vez se hacía más intenso y ya las cosas se caían y quebraban, se caían y quebraban.
me quedé tiesa. muda. apretaba el puño tan fuerte contra la pared que el dolor que eso me provocaba irrigaba un poco todo lo demás.
no me acordé de diosito ni de nadie. lo único que tenía en la mente era la imagen del planeta tierra con todas sus capas y su centro de fuego. ya veía yo que todo eso se quebraba y bueno, claramente, cagabamos todos. mucha tele pienso ahora. demasiada.
lo cierto es que yo esperaba mucho más de este terre-mare-moto. secretamnete guardaba la esperanza de que diosito viniera con su mano a veces negra y limpiara todo lo sucio que pusimos en este planeta. pero no. no pasó nada de eso. y hubo cientos de muertos. pero no se fue lo sucio. al contrario, se demoró poquito en salir nuevamente a la luz.
y este mundo sigue igual. malformando la palabra solidaridad. vamos chile mierda. tengo tanto o tan poco cerebro que me siento en la más lacra de la sociedad al no sentirme parte de eso que se arman para sentirse menos mierda. tenemos tan poca conciencia que hay que poner monos bailando y gritando pa inyectarnos la solidaridad y partir al banco a donar la luca. después caché que se vino volando la isabel allende y se tiró medio millón de dolares. que buena onda. cómo tendrá de plata esa vieja. y plagiando libros más encima.
está todo mal hecho. nos tardamos tan poco en destruírlo. y nos costará tanto recuperar. y no hablo de las casas, de los puentes, sino de lo que realmente importaría a la hora de la muerte.(amén)
he de esperar ahora que el miedo se pierda de a poco. y que las casas se levanten rápido. y que los muertos se entierren de cuerpo y de alma. que el sentido de comunidad vuelva a nuestras ciudades como lo único que salvará los corazones.
el mármol de tu baño se quebrará.
el reguetón de tus oídos se callará.
la carga de tu celular se acabará.
la marca de tu ropa se borrará.
la silicona de tus tetas explotará.
pero el corazón....el corazón...